Actualmente, nuestra comarca no cuenta con infraestructura ferroviaria, pero antes sí la había. Existían dos líneas: el tren de vía estrecha Palamós-Flaçà —que en 1921 se amplió hasta Girona— y el tren de vía estrecha de Sant Feliu a Girona. El itinerario de este último se ha reconvertido recientemente en una vía verde para los amantes del cicloturismo. El «tren pequeño», o «carrilet», fue un elemento muy popular y querido en nuestra comarca, aunque cuando comenzó a funcionar provocó una enorme agitación: la gente tenía miedo de la máquina, los animales se espantaban, los carreteros y tartaneros intentaban sabotearlo... Durante años, este tren que dejaba un rastro de humo a su paso fue uno de los medios de transporte más utilizados y tuvo una gran importancia para la industria, especialmente la corchera, y también para el transporte de mercancías que llegaban desde Girona para ser embarcadas en los puertos de Sant Feliu y Palamós. El siguiente texto de Josep Pla es una muestra de la sensibilidad que despertó entre los ampurdaneses aquella pequeña máquina que aún perdura en el recuerdo de los más ancianos:
«... ¿Qué no se ha dicho de nuestro inolvidable tren de Flaçà a Palamós? Hemos hecho morirse de risa a media humanidad. Desde el intelectual más delicado hasta el viajante más imprudente, todo aquel que se ha embarcado en el tren ha hecho su particular comentario sobre el mismo con una deliciosa espontaneidad. Las dimensiones menudas de las máquinas y de los vagones han sido comparadas con las de los seres microbianos. Ha habido personas que han llegado a Flaçà y, a la vista de la hilera de cajas de cerillas en forma de tren que se presentaba ante ellos, se han negado a seguir su camino. En el fondo se han pensado que no cabrían en los vagones, que las puertas serían demasiado estrechas y que la máquina no podría arrastrarlos...».
Josep Pla Mi país
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