 Begur, al abrigo de su castillo, ha sido desde siempre una población de tradición marinera. Aparte de la pesca, en su historia destaca el trabajo de los pescadores de coral, que en esta zona de la costa data de antiguo.
En la actualidad la población tiene 4.102 habitantes y una extensión de 20,64 km2, y se ha convertido en un importante centro turístico que, no obstante, ha sabido conservar su aire de villa marinera. En sus callejas irregulares se concentran pequeños restaurantes y hotelitos de ambiente familiar así como tiendas dedicadas sobre todo al arte y la artesanía.
Los begurenses que a finales del siglo XIX emigraron a las colonias americanas para volver posteriormente a su pueblo de origen nos han legado una bella muestra de las denominadas casas de indianos o americanos, de estilo colonial. Otra bella herencia arquitectónica que la historia ha dejado en el municipio son las torres de vigilancia, repartidas estratégicamente para vigilar la costa y protegerla de los piratas.
Begur está amparada por el PEIN Muntanyes de Begur. La Reserva Marina de Ses Negres y una costa extraordinariamente abrupta y salvaje configuran un conjunto incomparable de calas y parajes de gran belleza natural. Algunas de estas calas acogen antiguos barrios de pescadores reconvertidos ahora en discretos centros turísticos: es el caso de Sa Riera, Aiguafreda, Sa Tuna, Platja Fonda, Fornells y Aiguablava.
En el municipio se pueden practicar una gran cantidad de actividades: desde visitas guiadas hasta senderismo por las montañas de Begur, pasando por una amplia variedad de actividades náuticas en las calas.
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